Movimiento consciente
- Toia Scaffino
- hace 3 días
- 5 min de lectura
La clave para una verdadera transformación física
La palabra consciente se viene usando tanto en los últimos años que, en mi opinión, perdió fuerza. Hoy quiero reivindicarla, porque cuando entendés lo que realmente implica al entrenar, todo cambia.
Por definición, el movimiento consciente no se trata de una disciplina en sí misma, sino de una metodología de trabajo que podés aplicar a cualquier forma de entrenamiento y a todo lo que hacés en tu vida diaria.
Esta forma de moverte prioriza la propiocepción (ese "sexto sentido" que te permite sentir dónde está tu cuerpo y cómo se mueve), la presencia respiratoria y la intención detrás de cada gesto.
Conexión cuerpo - mente

Una forma concreta de entender cómo la consciencia te ayuda a entrenar es empezar a discernir si lo que estás haciendo coincide efectivamente con lo que estás sintiendo.
Te doy un ejemplo que veo muchísimo en clase: en los ejercicios abdominales, hay alumnas que cuando les pregunto si sienten el trabajo en la zona media me dicen que no, o "no mucho". El dato clave acá es que si te estás moviendo para activar el abdomen pero no lo sentís, otro músculo está haciendo el trabajo por él. Y esta es exactamente la razón por la que muchas veces te sentís estancada o no ves resultados. Ése es el quid de la cuestión. Acá es donde hay que frenar y recalcular.
Por supuesto, es tarea de tu profesor/a guiarte hacia el movimiento óptimo (y uno bueno sabe perfectamente cuándo estás sintiendo el trabajo con solo mirarte), pero es tu responsabilidad mantener la atención plena en el momento presente y aprender a conocerte. Este punto es justamente lo que diferencia a las mujeres que logran una transformación real de las que no.
Moverte de manera consciente no es solo prestar atención a tu cuerpo, es generar un diálogo con él y usar la información recibida como guía.
¿Es "tu culpa" no sentir el abdomen? ¡No! La falta de sensación es simplemente un indicador, una mini alarma de que algo hay que ajustar.
La transformación lleva tiempo
No existen los quick fixes: los cambios no suceden en una semana.
Constancia, presencia, repetición y paciencia son los ingredientes de la verdadera transformación.
Cada entrenamiento es un paso más hacia tu objetivo, una oportunidad de acercarte al cuerpo y al estado mental que deseás. Pero si te movés de forma inconsciente, es solo un entrenamiento más, que seguro te sirvió únicamente para "liberar la mente"... valga la ironía.
Una vez, una alumna de Pilates me dijo que no quería venir más porque yo le exigía mucho y ella venía "a relajarse". Ahí entendí por qué vivía en Narnia. Un buen entrenamiento te deja relajada, sí, pero durante la práctica tenés que estar 100% conectada con el movimiento.
Al final del día, el camino del cuerpo es apasionante y no es otra cosa que el camino de nuestra propia vida y autoconocimiento.
No tenés que moverte siempre lento
Está claro que registrar tus sensaciones es más difícil a velocidad, como al surfear o en una clase grupal con mucho ritmo. Por eso es clave entrenar la propiocepción primero en quietud y sin distracciones, para después trasladar esa consciencia sutil a todo lo demás. No tenés que moverte siempre lento, pero si no frenás nunca, siempre vas a arrastrar tus viejos patrones y perderte la transformación que buscás.
Y acá entra el Método PSP (Posturas Secuenciales Propioceptivas), que es, en esencia, una metodología que te enseña propiocepción y por eso es aplicable a todo. Es una forma inteligente de movernos aprovechando todos nuestros recursos y la base sobre la que construyo mi entrenamiento de Pilates, fuerza y movilidad para surfear. El PSP cohesiona y sirve de estructura tanto para calibrar el cuerpo al empezar, como para sostener la estabilidad y la precisión cuando pasamos a secuencias dinámicas o con peso. Pensalo como afinar un instrumento antes de tocar a todo volumen.Y esto es exactamente lo que yo llamo movimiento consciente.
"Once you know, you can’t pretend you don't know" (una vez que lo sabés, ya no podés hacer de cuenta que no lo sabés).
¿Cómo se siente un entrenamiento consciente?

El resultado es verdaderamente empoderador. En lugar de terminar contracturada y dolorida, la sensación es de liviandad, energía, espacio, fuerza y motivación.
Sí, claro que la práctica exige y cansa, pero el estado final es profundamente elevador. Y el durante también se disfruta muchísimo: yo lo vivo como un proceso constante de descubrimiento y autosanación.
¿Cómo podés vos aplicar consciencia a tus entrenamientos?
Acá te dejo un checklist con preguntas clave para hacerte mientras estás entrenando.
Elegí una o dos por entrenamiento para empezar a conocerte:
Intención: ¿Qué quiero lograr con este entrenamiento o con este ejercicio en particular? Tu intención importa. No esperes a que el ejercicio haga el trabajo por vos. Involucrate intencionando activar una zona concreta o soltar la tensión en otra, y sentí la diferencia.
Anclaje y motor de movimiento: ¿Tengo un buen punto de apoyo? ¿Desde dónde estoy generando la fuerza? ¿Necesito reclutar algún músculo más?
Respiración: ¿Estoy aguantando el aire o fluye con naturalidad? Si te das cuenta de que estás bloqueando la respiración, frená un segundo. Inhalá y exhalá buscando un ritmo que acompañe la intensidad del ejercicio, sin forzarlo.
Sensaciones: ¿Este dolor es bueno o malo? La diferencia entre el esfuerzo muscular y una molestia articular la sentís vos. No necesitás preguntárselo al profesor/a: confiá en tu propio criterio.
Límites: ¿Tengo energía para volver sin desplomarme en el camino? Aplica si saliste a correr, surfear o estás haciendo una secuencia de movimiento que te desafía. Es un barómetro interno que te dice si frenar o exigirte más. ¡Escuchalo!
Descanso y recuperación: ¿Cómo me siento después de entrenar? Y sobre todo, ¿qué necesito hacer?: ¿hidratarme, comer, estar en silencio, acostarme, caminar? Enseñale a tu sistema nervioso a asimilar el trabajo hecho.
¿Querés experimentar cómo es entrenar conmigo?
Mi desafío como guía de movimiento es traducir todo esto en una clase de una hora. Me apasiona acompañarte a construir resultados reales -en cómo te ves y en cómo te sentís-. Y aunque reconozco que soy la primera en querer ver progresos rápidos, aprender a respetar los tiempos del cuerpo es parte del viaje. Guiarte en ese camino es, sin dudas, mi misión de vida.
Y vos, ¿sentís que estás estancada en tu entrenamiento? Escribime en los comentarios qué te gustaría lograr.
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Amo tus clases , las hago más consciente que cuando iba a entrenar presencial, explicas cada movimiento y como llegar a el . Esa sensación de que el cuerpo trabajo bien me encanta 🥰🔥